La pesca, la tala, la minería, la agricultura... Estas y muchas otras actividades destinadas a satisfacer la insaciable necesidad del ser humano por los recursos naturales está arrastrando a muchas especies hacia el filo de la extinción. De hecho, la destrucción del hábitat ya ha acabado con un molusco de Malasia y con la tijereta más grande que se conocía hasta la fecha, y actualmente amenaza la supervivencia de otras muchas especies.
